HISTORIAS HÍPICAS

“NO APTA” PARA VARONES

Casi cuarenta años atrás, los aficionados gustaron un «Show» jamás visto en Maroñas y quizá en Sudamérica. Apremiadas financieramente las autoridades del «JOCKEY» procuraron la solución, ofreciendo varietés circenses, al estilo del ROYAL.

Luego de organizar en el pasado los más diversos espectáculos: acrobacia aérea; fiestas criollas; concursos de cometas; pruebas para gentleman riders y militares con y sin obstáculos, etc. surgió la idea de programar una carrera para MUJERES, equipadas igual a los profesionales de la fusta.

Es de imaginar el revuelo que causó en la «grey», la divulgación de la noticia. Alguien vaticinó que de «rodar» una pebeta, los «INDIOS» de la popular invadirían la pista disputándose «a golpes» el privilegio de levantaría y conducirla en brazos a la enfermería. Otro opinó que si había «MANGA», los «CONTRAS» asegurarían que las muchachas corrieron «ACOMODADAS», imitando a los «PISTOLEROS».

Días antes de la competencia los diarios publicaron páginas enteras con fotos y datos de las Amazonas. Al comprobar las aptitudes LEGUISAMICAS que poseían las damas, lo que en principio se tomara a broma, provocando risas, despertó la curiosidad general, apasionando a todos.

Y por si la expectativa fuera poca, la interrogante… ¿inglesas o crio­llas?, rebasó la medida.
¿Podría más el espíritu deportivo de las «Jhonnis» del «POLO» que el instinto de nuestras criollas, heredado del indio?

Durante muchas mañanitas, las pistas lucieron melenas rubias y morenas de distinto largo, pero animadas por igual propósito: COMPETIR Y GANAR. En plena euforia «FEMINISTA» dos inglesitas «veinteañeras» solicitaron al comisariato patente de Aprendiz, siéndole negado el permiso, en bien de la tranquilidad turfística.

Llegó por fin el Sábado de la carrera y jamás el circo MAROÑÉNSE… ¡reunió tantas mujeres…! y si bien lo jugado no estuvo de acuerdo con la concurrencia, ésta se comparó superior a la que margina un Ramírez.

La pista «chica» fue totalmente invadida por las «Fans» y en la parte exterior de la grande, junto a la empalizada, la inconciencia propia de los «chiquilines» pudo culminar en tragedia.
En «cuclillas» todos, uno junto a otro, presenciaron absortos el espectáculo, al estilo «canchita de barrio».

Como número «CLOU» del programa, 11 «Women Riders» disputaron el premio «HOCKEY CLUB», que pese a figurar en el programa con 650 metros de recorrido, éste se redujo a 631 exactos, empleándose en la distancia 38″ 2/5.

Favorita «neta» en apuestas y simpatía, resultó ISABELITA LARRIERA —hija del «MASTER»— que piloteó a «CHARMANT» o «GATO», nombre que figuró a última hora en la prensa «burrera».

Aprovechando suelta favorable, «DANILO», con VIOLETA BOOTH, se «vino de un viaje», «malgreé» la «serenata» que le llevó «GATO» casi en el final, perdiendo a medio cuerpo.
Tercero fue «NERON» con la Sra. de LANCASTER y cuarto «BAILARÍN» con ERNA ZWIGLMEYER.

Para «coronar» el suspenso de aquel «Fin de Fiesta», «JUDIO» y «GATO» no pudieron ser «sofrenados», disparando una vuelta completa.
Cuando la «Runner Up», «esquivando» gente en el derecho, cruzaba la meta por segunda vez, un Coracero pretendió atajar al «Miau-Miau», derribando a ¡ISABEL!
Auxiliada por la multitud, la guapa criolla fue paseada «en andas», cosechando iguales o mayores aplausos que la vencedora.

El magno suceso de la competencia provocó un «almácigo» de imitadores y se anunció enseguida carreras iguales en los hipódromos de Palermo; Temperley; San José; Florida y hasta en «balizas» de campaña.”

Efectivamente lo consignado en su nota por Martín Massa, no se apartaba un ápice de lo sucedido en aquella época.
Por ejemplo la revista “Turf y Elevage” de Argentina publicaba el 25 de noviembre de 1932, previo a la disputa de esta carrera la siguiente crónica de su corresponsal en Montevideo Gabriel H. Colina:

“Nota de atracción y de buen gusto: Carrera de gentlewomen
El programa que se cumple mañana, sábado 26 de noviembre, en Maroñas, constituirá un atractivo básico por simpatiquísimo y original, incluida una prueba cuyos jinetes del sexo bello harán las delicias de quienes asistan a rendirles homenaje por el arrojo, habilidad y otras aptitudes de las hermo­sas amazonas que han de emular a los profesionales de la fusta.
Antes de correr llevan ganadas las simpatías de la afición.

El entusiasmo de las señoras y señoritas, que empuñarán las riendas, está justificado.
Se encuentran hábiles y ejercitan, a diario, sus cabalgaduras.

Se anticipa el éxito, bien merecido!”

Y una semana más tarde la misma publicación resaltaba el resultado de la carrera:

“Una nota de animación y original, en el hipódromo de Maroñas

Pasó el estupor, la sorpresa y la expectativa se colmó acaso con amplitud.
La carrera de «women-riders, premio Hockey Club, en 650 metros, se resolvió a favor de la señorita Violeta Booth, jinete experta y decidida en el caballo Danilo, ganadora en toda la distancia que abarcó el encuentro original; de la intersección de la Tri­buna al Paddock hasta un poco más allá del disco definitivo.

El interés de esta prueba quedó evidenciado en forma absoluta: en todas las reparticiones del hipódromo una concurrencia numerosísima y en­tusiasta —acaso por la novedad— tributaron sus aplausos a las señoras y señoritas que exhibieron aptitudes de distinta índole al jinetear y correr un pur-sang, allí, donde se consagran o no los del sexo opuesto.

Actuaron 11 de las 26 inscriptas, Danilo se adjudicó la victoria de uno a otro extremo y se apostaron más de 13.000 de pesos (moneda uruguaya).”

He aquí el resultado oficial de esta prueba extraído del artículo publicado en “Turf y Elevage” de Argentina, ya que por tratarse de una carrera no oficial su resultado no consta en el Calendario de Carreras de 1932 publicado por el Jockey Club de Montevideo.