HISTORIAS HÍPICAS

LA DAMA JOCKEY

Esbelta, sonriente y demostrando que sabe llevar las "priendas", la habilísima conductora de Maroñas, Cristina Benvenuto de Hewlett, pareciera decirnos: "¿Quién dijo que la carrera de jockey era sólo para los del sexo feo?... No pregunto cuántos son..."

¡Una mujer jockey…! ¡Y qué jockey…! ¿No lo sabían ustedes, estimados lectores…? Maroñas es el hipódromo que registra esta nota excepcional e interesantísima, no sólo para el turf de América, sino para la misma vida hípica mundial. No diremos que sea la única y que el caso no registre precedentes. Pero, ya frente a esta delicadísima señora que es Cristina Benvenuto de Hewlett, se nos imagina encontrarnos con la lectura de uno de los más sabrosos capítulos de la historia hípica contemporánea.

De la tierra de Artigas, doña Cristina —y esto de «doña» en realidad no condice con la juventud que exhibe)— sólo tiene la nacionalidad a la que quiere entrañablemente, pues afluye a su formación, la sangre vivificante de varios países. Efectivamente, es hija de italianos y de españoles, siendo su esposo hijo de ingleses, pero uruguayo de alma.
Lo más notable en ella es la multiplicidad de facetas ofrecida por su vigorosa y simpatiquísima personalidad. Alternando su vida de mujer-jockey, dirige con cariño y claro sentido pedagógico un jardín de infantes de invierno para niños de 3 a 5 años, siendo en esa tarea la madre ejemplar que: aún, por imperativos de la señora cigüeña, no ha podido acreditarse en su distinguido hogar. Graduada en el Instituto «Crandon», imparte enseñanza de inglés y de castellano, yendo de Shakespeare a Cervantes, en un terreno- de absoluta naturalidad. Admiradora de la música clásica, tanto en su expresión musical como bailable, todo ello, sumado a su bregar en las pistas de Maroñas, a la que ya nos referiremos, no obsta para que en la intimidad se revele con su compañero una cultora perfecta de Brillat Savarin.

Es su mayor deseo, viajar por el viejo mundo y visitar preferentemente Norte América, para agregar a sus conocimientos los ya adquiridos en otras excursiones por diversos continentes. Pide que, por intermedio de MUNDO TURFISTICO, lancemos la idea de la organización periódica, tanto en el Uruguay como en nuestro país, de carreras internacionales con la participación de jinetes de ambos sexos. Y a fe que ello provocaría un magnífico espectáculo del que participarían entusiastamente los representantes del «débil» y del «fuerte»… Complaciendo el pedido de la Sra. de Hewlett, ya nos ocuparemos de este tópico.

Y AHORA VAMOS AL «JOCKEY» Desde muy niña, a nuestra biografiada de hoy le encantaban los caballos y el mejor regalo que podía hacerle su progenitor era un pinguito con el que pudiera hacerse a solas sus carreritas; ya en el despertar innegable de una voca­ción que nada ni nadie podría quebrar. Ensayaba en terreno llanos y erizados, gustando también del salto. Su marcado entusiasmo la llevó a competir el 29 de diciembre de 1957, en una justa de aficionados, pero con «pur sangs».
Y de allí, hasta el presente, su vocación fue «in crescendo».

El premio Hipódromo del Uruguay (para aficionados), se disputó bajo la lluvia, en la distancia de 1.500 mts. Una enorme concurrencia congregóse más que nada para seguir de cerca y aplaudir a la Sra. de Hewlett, que era la única participante del sexo femenino.

La gran jockey uruguaya a que nos referimos en esta página, en otro pasaje de sus victorias

Era ella monta de Jaranero, perteneciente al stud «Father and Son», dirigido por L. Patrón. Colocada tercera hasta los 1.400, exigió a su cabalgadura, consiguiendo dominar a Pourquet y Maremoto, que la precedían, para, finalmente y en brillante atropellada que provocó estruendosa ovación, batir a sus contrincantes, en 1’30» y 2/5, todo ello en medio de intenso lodo y persistente llovizna. Por primera vez, en el historial de Maroñas, una mujer aventajaba en brava carrera a un conjunto de jinetes-hombres no menos avezados y cotizados. Fue esta para nuestra visitada —desde luego—, una de las más inolvidables emociones de su vida.

Sin perder su feminidad, la simpatiquísima conductora de allende el Plata regresa al pesaje después de su triunfo, siendo aclamada por el público

Fuente: Mundo Turfístico (Argentina) Nº4 | Mayo-Junio de 1958